La maderera gallega Finsa, una de las empresas compostelanas más importantes, firmaba el pasado lunes un ERE temporal que afectará a más de 1.350 trabajadores, y no a 650 como en un principio se había señalado. El preacuerdo se aprobaba con el respaldo del 86 por ciento de los votantes y los empleados se irán al paro 125 días en las plantas de Ourense, Padrón y Lugo, 75, en la de Santiago y 30 en los servicios centrales, según explica Jose Manuel Brea, de Comisiones Obreras.
La medida cuenta con el respaldo de los sindicatos, aunque está pendiente de la aprobación de la autoridad laboral, por lo que tendrá que ponerse en marcha a partir de febrero. El expediente ya ha recibido el visto bueno de los comités de empresa, integrados por UGT, CC.OO y también USO, en el caso de la fábrica compostelana. “Obviamente es un contrato para mantener el empleo y estamos de acuerdo, ya que se pretende evitar la rescisión, como por ejemplo sucede en el caso de la planta de Mondoñedo, en donde ojalá se consiguiera llegar a un acuerdo como el que afecta a las demás plantas gallegas”, afirma Brea.
Fondo de pensiones
Una vez presentado el plan ante la autoridad laboral autonómica, los trabajadores se irán al paro, de manera rotatoria, por un período máximo de 125 días. Los empleados ingresarán un 90% del salario real, pero con una diferencia respecto a la regulación anterior: en vez de percibirlo desde el mismo día de entrada en vigor el ERE lo harán una semana después. “La empresa echará mano de un fondo de pensiones con la aportación correspondiente a esos días de desfase e ir cubriendo los primeros días”, asegura Jose Manuel.
Tiempo de vacas flacas
De esta forma, Finsa intenta capear el temporal, en espera de poder evitar soluciones más drásticas. “El panorama no tiene pinta de amainar. Tanto el sector de la madera, como el de la construcción, se están viendo afectados por una crisis que no remite”, señala Brea. Ahora deberá someterse a votación esta medida de ajuste en las asambleas, en donde, dado el grado de aprobación percibido estos días entre los trabajadores, no se esperan contratiempos.
El batacazo de la construcción, que impulsa la industria del mueble, unido a la situación general de la crisis, y algún proyecto puntual llevado a cabo en EE.UU., ha llevado a Finsa a adoptar esta nueva regulación, que los trabajadores están dando por buena en función de una situación nada halagüeña para el sector.
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