
El ex ciclista gallego, Óscar Pereiro, y el periodista de la TVG, Terio Carrera, comparten mesa mañana en la Facultade de Ciencias da Comunicación de la USC, en una conferencia que lleva por título ‘Que é o deporte? Do xogo ao espectáculo e do espectáculo ao negocio?’. Será dentro del Seminario de Comunicación Deportiva ‘A transmisión de valores desde a información deportiva’, que organiza la entidad Aurea 5.0, junto con la propia facultad. El que fuera campeón del Tour de Francia en 2006 aportará su experiencia y sus vivencias a caballo entre el deporte y los medios de comunicación. Con la ayuda de Carrera, analizará la espectacularización del deporte y los circos mediáticos que acechan continuamente a los deportistas.
¿Cómo definirías el deporte?
A día de hoy, es calidad de vida, es una manera de sentirte muy bien, de liberar la mente, de olvidarte del trabajo, de problemas, aunque en mi caso no es ese. Pero a la gente normal creo que le viene muy bien el deporte, y ahora para mí es eso, es diversión y sobre todo mantenerme en forma, calidad de vida y, en su momento, era mi trabajo y mi día a día.
Es inevitable que se forme un circo mediático en torno a los deportistas, tú como profesional, ¿cómo lo has vivido personalmente?
Por suerte o por desgracia llegué a aprender a convivir con todo eso. Es verdad que todo el boom que pude haber tenido hace años poco a poco se va diluyendo y queda simplemente eso, ser uno de los 7 españoles que ha ganado el Tour de Francia y siempre va a ser el hecho de que te llamen para una cosa u otra. Yo creo que hay que aprender, sobre todo, a convivir. Si tú intentas atender o hacer todo lo que te piden realmente, tu vida no deja de ser algo que domina la gente y que no dominas tú. Por otro lado, no puedes hacer ni caso a lo que sale en la prensa o lo que la gente habla a raíz de lo publicado… Es algo a lo que te tienes que acostumbrar y reconozco que el primer y el segundo me costó entender por qué la gente hablaba para bien o para mal, cuando yo era una persona normal que intentaba hacer su trabajo. Pero es acostumbrarte y saber aceptar las críticas positivas y cuando hay alguna negativa pues aceptarla también y sin más. Lo más importante es disfrutar de la prensa y aprovechar tu popularidad para ayudar a ciertos eventos y después intentar vivir aislado de esto porque si no es muy complicado vivir en el día a día.
¿La televisión es la principal culpable de estos circos?
Para mí la televisión siempre me ha abierto las puertas, más que cerrarlas. No me considero una persona inaccesible, más bien al contrario, yo todo lo que esté a mi alcance lo intento dar. Creo que siempre fui una persona bastante flexible en este tema. Lo que pasa es que sí es verdad que a veces te exigen tanto unos horarios, unos días, que hay momentos en los que tienes que incluso apartar tu trabajo para atenderlos y eso no puede ser. Yo entiendo que cuando uno es deportista profesional, sobre todo, vive de la imagen y de la prensa, y no la puedes dejar de lado. Lo que hay que intentar, es como digo yo, llegar a un acuerdo matrimonial, y acercar posturas. Ni que todo sea como diga la prensa ni que todo sea como dices tú. En este aspecto el deporte y la prensa tienen que ir de la mano. Yo creo que capté muy rápido cuál era mi función con la prensa y, a día de hoy, no tengo ninguna queja, ni con televisión, ni con radio, ni con la prensa escrita.
¿El deporte como espectáculo fomenta la visión de los deportistas como héroes?
Es también lo bonito del deporte, a veces, y lo estamos viendo mucho entre el Barça y el Madrid, A veces la prensa mete mucho el dedo, e incluso diría “dirige” ciertos deportes y ciertos equipos, ya que según lo que publiquen pueden manipularlo de un lado hacia otro. Pero creo que si no hubiera el espectáculo en el deporte la gente no le daría la atención que le da. Por ejemplo en el ciclismo, si no hubiera esas caídas, esos piques, esos roces, pues no tendría la expectación que tiene, lo mismo en la Fórmula 1, el fútbol… Los Madrid-Barça cuanto más calientes, más audiencia tiene. En el ciclismo, cuanta más gente en más igualdad de condiciones y más piques, más audiencia. El espectáculo es hermano gemelo del deporte y tiene que estar. El deporte en sí no vendería. Lo que vende realmente es espectáculo y creo que todo el mundo lo entiende que entender como tal.
Por otra parte también está el negocio…
Está claro, una cosa lleva a otra. Hay muchísima prensa especializada en el deporte y cuanto más pique y más polémicas, más van a vender. Yo siempre lo he dicho, los deportistas son la base de cualquier deporte, los que realmente hacen que sea visto por los espectadores y seguido por la prensa. Después está un círculo de gente que viven de los deportistas. Evidentemente todo es un negocio. Incluso nosotros mismos somos un negocio, nosotros trabajamos, nos pagan por hacer ese deporte. También es verdad que hay otra gente a la que le pagan lo que le pagan y es increíble, pero todo es un negocio en esta vida, todo.
¿Cómo afecta la sobreabundancia de oferta de fútbol a los demás deportes?
Afecta mucho y mal. Creo que no se le puede dar todo a unos y nada a otros. Lo mejor es repartir la tarta entre todos. Pero la batalla con el fútbol es una de las que tenemos perdida los deportes minoritarios. El fútbol es el deporte que está demandando la gente y uno de los pocos que es de pago. Ahora tenemos dos Madrid-Barça a la vista y el que no tenga Canal + en su casa no lo va a poder ver. Pero al fútbol le puedes poner los impuestos que sean que la gente no va a dejar de verlo. A veces es verdad que ves lo que cobran los futbolistas, sus sueldos, y ves que es desproporcionado, pero si echas cuentas te percatas de que realmente lo generan. En esta vida o eres un afortunado o nadie cobra más de lo que merece. Si alguien cobra tanto es porque realmente lo genera. A veces haces un paralelismo, por ejemplo, David Cal, que es el deportista español olímpico con más medallas de la historia, y ves lo que gana en comparación con cualquier jugador de Segunda División que está en el banquillo y te da la risa. Creo que es una batalla que está muy, muy, muy perdida, que no hay nada que hacer, que cada uno tiene que luchar por su deporte. Lo único que a nivel político y a nivel televisiones públicas tendrían que arrimar un poquito más el hombro a otros deportes. Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos, hay muchísimas más medallas y méritos para el deporte español que en el fútbol y sin embargo no tienen un reconocimiento económico como tal.
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